En su interior se custodia un valioso retablo adjudicado al escultor Felipe Vigarny.

 

Se sabe que en el primer cuarto del siglo XVI, el cabildo catedralicio de Burgos encargo al maestro Vigarny un retablo dedicado a Santa Eulalia de Mérida. Según parece, y sin saberse las razones reales, el cabildo vendió el retablo a la parroquia de Cardeñuela en el año 1528.

Se trata de un bello retablo realizado en madera sin dorar y dividido en tres calles y tres pisos donde residen diversas esculturas, entre ellas, y en lugar privilegiado, la de la santa patrona de la localidad.